Cuidados del adulto mayor durante el invierno

La llegada de los días fríos nos obliga a realizar ajustes en nuestro estilo de vida para mantenernos calientes y libres de la enfermedades propias de esta ápoca del año, estos ajustes se deben realizar en mayor medida cuando se tiene bajo cuidado a personas de la tercera edad, dado que este grupo etario se puede ver especialmente afectado en las bajas temperaturas por el deterioro de su condición física.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, sostiene que el envejecimiento altera los mecanismos de termorregulación puesto que con la edad, la piel disminuye su espesor ocasionando que los receptores cutáneos pierdan sensibilidad a la temperatura, en tal sentido, los ancianos tienen dificultad para percibir con exactitud si tienen frío o calor.

Además, el invierno viene acompañado de algunas enfermedades respiratorias que por la condición de vulnerabilidad del sistema inmunológico del adulto mayor, suelen afectar con mayor intensidad a los abuelos.

A continuación recomendamos algunas medidas que se deben tomar en cuenta para proteger a los adultos mayores durante el invierno.

Vigilar la temperatura de las habitaciones mediante un termómetro para garantizar que se encuentren entre 20 y 24°, para ello puede hacer uso de calefacciones.

Controle la tensión arterial, sobre todo si el anciano es hipertenso ya que el frío influye en el aumento de la presión arterial.

Proporcione baños de agua caliente, esto disminuye la rigidez y mantiene el tono muscular, puede ser un gran alivio del dolor en personas que padecen artrosis pues el frío suele incrementar las dolencias.

Suministre un adecuado aporte calórico, incluya en la dieta alimentos que favorezcan la producción energía, para ello debe incrementar la ingesta de carbohidratos como arroz, pasta y legumbres además los de los ricos en proteínas como la carne, el pollo y el pescado.

Mantenga la hidratación la recomendación saludable son 2 litros de agua al día, incluso aunque no haya sensación de sed, puede alternar los líquidos suministrando además de agua, caldos, jugos y bebidas que ayudan a mantener el calor corporal como el té y el café.

Coloque la vestimenta apropiada es recomendable vestir en capas durante el invierno haciendo especial énfasis en la cabeza, manos y pies que son las zonas donde se pierde mayor calor corporal, sin embargo, es importante utilizar telas que permitan el paso del aire para evitar la transpiración ya que la humedad puede generar afectaciones a la salud.

Promueva la actividad física, algunas personas deciden no salir de la cama para evitar el frío, esta decisión es contraproducente en los adultos mayores porque la falta de movimiento puede causar rigidez y fragilidad. Es importante mantener la actividad física para mantener el calor corporal y la fuerza muscular.

No evite los paseos al aire libre, salir durante las horas centrales del día no solo favorece la movilidad, sino la absorción de vitamina D que se obtiene de los rayos del sol.

Evite las enfermedades respiratorias para evitar los embates de la influenza estacional, es importante tener al día el esquema de vacunas aplicando la vacuna antiinfluenza una vez al año, ventilar los espacios de la vivienda por lo menos 10 minutos al día, no exponer a cambios bruscos de temperatura, evitar los espacios con aglomeración de personas, lavar las manos frecuentemente, usar pañuelos desechables y evitar el contacto con personas contagiadas.

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